EL VIEJO SULTÁN -18°-

 

EL VIEJO SULTÁN


 

 

 

Un campesino tenía un perro muy fiel llamado Sultán, que se había hecho viejo trabajando para él y ya no tenía dientes para sujetar lo que cazaba.

Un día, el labrador estaba con su mujer en la puerta de la casa y dijo:

"Mañana mataré al viejo Sultán; ya no sirve para nada".

La mujer, sintiendo pena por el fiel animal, respondió:

"Nos ha servido durante tantos años, siempre con tanta lealtad, que bien podríamos darle ahora comida aunque no trabaje".

"¡Qué dices, mujer!", replicó el campesino. "¡No estás pensando bien! No le queda un diente en la boca, ningún ladrón le tiene miedo, ya terminó su trabajo. Si nos ha servido, tampoco le ha faltado buena comida".

El pobre perro, que estaba cerca tomando el sol, oyó la conversación y se puso muy triste al pensar que al día siguiente moriría. Tenía un buen amigo en el bosque, el lobo, y al anochecer fue a verlo para contarle lo que le esperaba.

"Ánimo, amigo", le dijo el lobo, "yo te ayudaré. Se me ha ocurrido una idea. Mañana, muy temprano, tu amo y su mujer saldrán a buscar hierba y tendrán que llevarse a su hijito, pues no quedará nadie en casa. Mientras trabajan, suelen dejar al niño a la sombra de la cerca. Tú te pondrás a su lado, como si lo vigilaras. Yo saldré del bosque y robaré al niño, y tú harás como si me persiguieras. Entonces, yo soltaré al pequeño, y los padres, pensando que lo has salvado, no querrán hacerte daño, pues son gente agradecida; al contrario, en adelante te tratarán muy bien y no te faltará nada".

Al perro le pareció buena la idea, y las cosas sucedieron tal como habían planeado. El padre gritó mucho al ver que el lobo se llevaba a su hijo; pero cuando el viejo Sultán le trajo al pequeño sano y salvo, acariciando muy contento al animal, le dijo:

"Nadie te tocará ni un pelo, y tendrás comida mientras vivas". Luego se dirigió a su esposa: "Ve a casa enseguida y hazle a Sultán una sopa de pan, que esa no necesita masticarla, y ponle en su cama la almohada de mi cama; se la regalo".

Y desde aquel día, Sultán vivió como un rey.

Poco tiempo después, el lobo fue a visitarlo, felicitándolo por lo bien que había salido el plan.

"Pero, amigo", añadió, "ahora tendrás que hacer como que no ves cuando tenga la oportunidad de llevarme una oveja de tu amo. Hoy en día es muy difícil ganarse la vida".

"Con eso no cuentes", le respondió el perro, "yo soy fiel a mi dueño, y en eso no puedo ceder".

El lobo pensó que no hablaba en serio, y al llegar la noche, se acercó en silencio para robar una oveja; pero el campesino, a quien el leal Sultán le había contado los planes del lobo, estaba escondido, armado con un palo, y le dio una paliza que no le dejó un hueso sano. El lobo escapó con el rabo entre las piernas, pero le gritó al perro:

"¡Espera, mal amigo, me las vas a pagar!".

A la mañana siguiente, el lobo envió al jabalí a buscar al perro, con el encargo de citarlo en el bosque para arreglar sus problemas. El pobre Sultán no encontró más ayuda que un gato que solo tenía tres patas, y mientras iban a la cita, el pobre gatito tenía que saltar, enderezando el rabo cada vez por el dolor que le causaba.

El lobo y el jabalí estaban ya en el lugar acordado, esperando al perro; pero al verlo de lejos, creyeron que llevaba una espada, pues así les pareció la cola tiesa del gato. En cuanto al gato, que avanzaba saltando sobre sus tres patas, pensaron que cada vez cogía una piedra para lanzársela. A los dos amigos les entró miedo; el jabalí se escondió entre la maleza, y el lobo subió a un árbol.

Al llegar el perro y el gato, se extrañaron de no ver a nadie. El jabalí, sin embargo, no había podido esconderse del todo entre las matas y se le veían las orejas. El gato, al mirar con cuidado alrededor, vio algo que se movía y, pensando que era un ratón, saltó y mordió con todas sus fuerzas. El jabalí echó a correr chillando muy fuerte y gritando:

"¡El culpable está en el árbol!".

El gato y el perro levantaron la mirada y descubrieron al lobo, que, avergonzado de haberse comportado tan cobardemente, hizo las paces con Sultán.

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